Era de madrugada y llovía, ante mí, el paisaje se difuminaba cuando vislumbré su silueta deslizándose sin pisar el suelo, se acercaba despacio de un lado a otro por el camino de la muralla como si fuera su guardián sigiloso, inexpresiva, se paró ante mí y me tendió una mano.
4 comentarios:
Cómo mola el dibu, Capiiiii!
Si yo veo algo parecido a eso por la noche en la calle, palmo fijo.
Pero, claro, tí es o noso supereoe!!!!!
Bicosssss
Esto de tenderte la mano es porque tenía hambre no ves que está en los huesos, je.
Tiene unos ojos tan grandes como la abuelita de caperucita roja por lo menos.
Creo que habría que llevarle una cestita o algo...
:OD
Claro, seguro que no me creeis, pero yo la he visto, la mano no me la tendió por hambre, fue un viaje especial, ya os iré contando...
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