Anochece

jueves, 26 de agosto de 2010


Anochece. Solitario apuro mi café antes de empezar mi ronda, ansioso, saltaré tejados, correré entre las sombras, vigilaré mi ciudad amurallada desde las alturas... Me encanta convertirme en el superhéroe que soy: El Capitán Lugo.

Santa Muerte

lunes, 16 de agosto de 2010



He tenido un sueño extraño; soñaba que rezaba a la muerte como si fuera una Santa preciosa, lo hacía con mucha fe, para que me guardara de los peligros y tuviera un fallecimiento digno, a mi lado, otro guerrero enmascarado hacía lo mismo y, al poco tiempo, frente a frente, nos peleábamos, mientras de fondo sonaba una canción con guitarras y trompetas, cuya letra decía algo así:

“yo como todos también tengo enemigos
y ellos no saben como les agradezco
que así distingo muy bien a mis amigos
los que me han dado este lugar que no merezco” *

Cuanto más nos golpeábamos mi rival y yo, más nos acercábamos a la figura que, con rosas y zarzas, nos envolvía y nos atraía sonriendo, hasta que me desperté con la alarma de mi despertador, sonaba la radio con una canción parecida a la que escuchaba en el sueño, me froté mis ojos y bostecé recordando lo que os acabo de contar. ¿Tendrá algún significado todo esto?

* Tema “A mi enemigo” Los Tigres del Norte

O Lobisome de Montirón

jueves, 12 de agosto de 2010



Bueno, lobisome, lobisome... Digamos que Benitiño era un poco más gañán y trasnochador que algún espécimen de los que frecuentan locales de última hora como el Egipto. El caso es que llegaron a mis oídos, que los lugareños se quejaban de unos aullidos extraños en plena madrugada; así que más chulo que uno de las Jóvenes Generaciones saliendo de una tienda de Loewe, comencé a rondar la zona buscando pistas, hasta que, una noche de luna llena, lo vi al acecho de alguna posible víctima; aparte de licántropo, ese engendro debía ser un poco torpe, porque ya me diréis qué rayos busca una noche de semana por Montirón. Si aquello está más parado que el peluquero del Carlos Núñez... El caso es que inflé pecho, cogí impulso y con mi sacho extensible a modo de liana, me lancé hacia él asestándole un patadón en los piños que saltaron en trocitos como si fueran los fuegos artificiales de S. Froilán. Vamos, que a partir de ahora, tomará mucho Cacaolat con pajita. Por lo visto, Benitiño hacía años que vivía solo y claro, con estos calores veraniegos, se le subía la bilirrubina y, entre eso y algún que otro vino se ponía más caliente que el micrófono del Gayoso.

Pintamonas

lunes, 2 de agosto de 2010



Esta entrada se la dedico a Alex Moro, un excelente ilustrador y amigo.

Primer paso. Realicé el dibujo a lápiz en un bloc A4, cuanto más detalle dibujemos aquí, más fácil será entintarlo posteriormente. Para ello, he utilizado un portaminas de grosor 0,5 blando y dos rotuladores corrientes, uno permanente, de trazo grueso y otro más fino para los detalles. Escaneamos a 300 ppp, recortamos y guardamos el archivo. En la imagen 01 vemos la figura entintada con el rotulador permanente y el lápiz borrado, falta matizar los detalles con el rotulador fino para luego pasarla al ordenador.

Segundo paso. Convierto la tinta de la imagen a negro puro, para ello existen varios métodos, desde hace tiempo, juego con el umbral de la imagen, y traslado ese negro a otra capa; observad también que la imagen ya ha sido modificada en su forma, tiene más simetría que la anterior, para ello, utilizo efectos para deformar la imagen, como licuar en Photoshop, corrigiendo así partes que no me gustan o defectos que no había observado en un principio. Después, utilizo la goma del programa a modo de pincel, para crear trazos blancos y borrar partes sobrantes, como tradicionalmente se hacía con cuchilla de afeitar, imagen 02.

Tercer paso. Comienzo a colorear, en este caso, siempre con el pincel y el bote de pintura al 100% de opacidad, con colores planos, defino lo que son manchas y algunos matices como el brillo de los ojos o de la boca, siempre con la capa del negro encima de las otras y el fondo con un color aparte, por si quiero cambiar el tono posteriormente, imagen 03.

Cuarto paso. Esto ya va tomando forma, amigos, o como se dice aquí "empeza a ter xeito" Ahora viene una parte más delicada de explicar técnicamente, utilizo las capas de ajuste con niveles para crear dos capas, una para las sombras y otra para los claros, manejo este apartado de las capas, porque así, las sombras y los claros actuarán con la misma intensidad sobre las capas inferiores, aspecto que considero muy práctico porque ahorra tiempo a la hora de seleccionar diferentes tonos. Para terminar con este paso, creo una nueva capa en la cual añado blancos, brillos, pelos... Imagen 04.

Quinto paso. Ya lo tengo, ahora pongo una textura sobre el fondo, juego con los modos de capa y la opacidad para adecuarla a lo que busco, creo un marco blanco y listo, está mal que yo lo diga pero... ¡Qué mono me ha quedado!

Los tenis

domingo, 1 de agosto de 2010


Hoy me siento bien, me siento tranquilo, tan sólo descanso. Respiro hondo, inhalando la brisa del verano desde una ventana, con los ojos cerrados, sonriendo... Apago mi móvil, desconecto; disfruto de mi serenidad personal de domingo, quizás me eche a dormir un rato, puedo ver alguna peli, jugar una partida de algo en el ordenador, leer alguna noticia interesante o un buen cómic; pondré cualquier cosa en mi blog, lo primero que se me venga a la cabeza, como si pongo los tenis con los que salí a bailar anoche... Hoy no soy un superhéroe, simplemente, me siento tranquilo.

La partida de Chaturanga


En el siglo VI d.C. En la India, en la región de Taligana, según cuenta la leyenda, el Rey Ladava había perdido a su hijo Adjamir en una batalla, lo que le sumió en una profunda tristeza; la corte hizo todo lo posible para distraer al melancólico rey, sin ningún éxito, hasta que apareció un joven llamado Lahur Sissa, con una caja que contenía un tablero y un juego de piezas de madera. Era un interesante pasatiempo al que llamaron Chaturanga, consistía en una batalla entre dos ejércitos dirigido por dos personas enfrentadas. El rey Ladava, pronto comenzó a jugar, comprendiendo el sacrificio de su hijo para obtener la victoria, aprendió a planificar las acciones, a entregar una pieza para conseguir el objetivo y los muchos errores que se pueden cometer en plena guerra. Tan contento estaba el rey que le ofreció a Sissa el regalo que éste quisiera. Fue entonces cuando pidió un grano de trigo por la primer casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera, dieciséis por la cuarta y así en progresión geométrica hasta llegar a la número sesenta y cuatro. El rey Ladava aceptó sin pensar las consecuencias, porque, cuando comenzó a echar cuentas, pronto se percató de que nunca conseguiría reunir tanto trigo.

Sissa, enseñó a su rey, que no se puede prometer sin saber si se puede cumplir, siendo nombrado Visir del Reino de Taligana.